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   la Víctima | desnuda tu alma  
             
 
 
 
 
 
Tu 'dios'... no es mi Dios!

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Una APV posee un ‘dios’ personal.  Ella escucha por ahí, en su muy particular iglesia, y con su escudriñadísima biblia de excusas bajo el brazo… que a los hijos hay que educarlos con la ‘vara de la corrección’, (se lo encuentran en Salomón 29:15 y se lo agarran literal las pinches APVs!!!)… aún cuando también por ahí dicen que el antiguo testamento es parcialmente suplido por el nuevo (dependiendo de con quién estés hablando y en qué iglesia estés metido y el capítulo o versículo en cuestión) y la APV, sabiendo lo que le conviene  

a su egoísta persona, sale corriendo a comprar los pinches palos de madera para darle de fregadazos a los hijos cada que se comporten como… niños!!??

Luego les pide perdón - de palabra… nunca de corazón, por supuesto - y les dice que es por su bien y les explica que ‘dios’ - ese vengativo en el que sólo ella cree - le dijo que lo hiciera…  se inventa que oye voces con tal de justificar su intolerante comportamiento vengativo… cual si fuera esquizofrénica!   Y abre su biblia y encuentra las palabras que la relevan de toda responsabilidad… al tiempo que se le escucha decir: “Algún día entenderás”…

A ver, déjame ver si entiendo… ¿no su realidad es diferente a la del resto de nosotros los mortales!!!? 

Su ‘dios’, a diferencia del otro, tolera la tortura en los niños por lo que una APV puede, con permiso de su ‘dios’, evadir responsabilidad, traspasar culpas y hacer a un lado cualquier lógica contraria, para medio matar al escuincle porque descubre que su dios le permite, en el nombre de la ‘educación’ y del ‘amor’, torturar a un niño con una pinche varita en una mano y la biblia en la otra!

Fui testigo de esto en algún momento de mi vida y alcé mi voz para reprobar el comportamiento.  El resultado: la APV me vedó el acceso a su hábitat!   Ellas pueden darles a sus hijos un golpe detrás del otro repitiendo al mismo tiempo: “esto me duele más a mí que a ti”… creyendo que, con eso, le queda clarísimo al pobre escuincle! 

O que tal esa otra APV que, en cierta ocasión, ‘cogió’ de las greñas a su hijo de siete años de edad, lo levantó a medio metro del suelo, le trasladó un piso arriba - todavía de las greñas - y casi le sacó el alma por las nalgas.  

¿Por qué?... La razón quedaría, de alguna manera aclarada nunca a mi entera satisfacción, si el niño le hubiera prendido fuego a la mascota de la familia, no?   No! ¡Ese niño se atrevió a tropezar su propio pastel de cumpleaños!   Sííí, grave e inexcusable error del ‘indefenso’ niño!

Raro que utilice yo comillas para indefenso, no?  Bueno, pues lo peor es que en ese momento, no me pude explicar lo verdaderamente inexcusable en este específico caso… sucedió ante la presencia de otros adultos y nadie hizo nada!   Este tipo de ‘eventos’ nunca suceden ante extraños sólo, y siempre, ante miembros del ‘rebaño’ de la poderosa APV.   Y toda acción, manipulación, tortura, crueldad, o lo que sea, siempre irá seguido de un: “dios mío! Mira lo que me provocaste a hacer!” o cualquier otra frase que justifique su creencia en ese ‘dios’ cruel y torturador al que sólo ellas tienen acceso.

Y luego hay quien pregunta: ‘¿por qué será que ese viejito está solo?... sus hijos no le visitan’… Sí, sí… ¿cómo por qué demonios será?  No enmudezcas cuando seas testigo del cruel comportamiento de una APV hacia una mascota o un niño.  De un ser indefenso!   El no puede hacer nada… tú sí.  Levántate y no calles más! Y cuéntalo con pelos y detalles!   No hay nada más intimidante para una APV que tener un ‘testigo hostil’ presente, ya que le cuesta mucho trabajo urdir un plan para desmentirte y poder quedar como víctima nuevamente.   Te arriesgas a que parte de su ‘rebaño’ de idiotas seguidores no te crea, pero habrá una sección que sí lo hará o, de menos, te dará el beneficio de la duda.

Yo conté lo que vi y me creyeron… sí, bueno… tan sólo por un momento porque al día siguiente alguien le llamó a la APV para confirmar mi relato y todo cambió para mí… no había yo caído en la cuenta que me estaba topando con una veteranísima y ratificadísima APV… su espectacular actuación fue, lo que sea de cada quien, digna de un Pinche Premio Pulitzer para las Letras, Drama y Música!

Nos superan en la práctica de la intriga, el enredo y es por ello que nos pueden llegar a intimidar… pero al menos lo intenté.  Me enlodé en el camino, pero yo lo intenté.   Perdí mucho en esa comunidad pero gané mucho más en mi consciencia. 

Cuando una APV comienza a envejecer y se vuelve dulce y tenue... yo le llamo hipócrita y reprimida... comienza a poner el pasado donde pertenece... en su olvido.

A esos dos niños no se les olvida!

Historias asociadas a esta APV: Maléfica Bruja, Una cucharada de su propio chocolate, Conmovedoras? Yeah right!, Perversas total y absolutamente perversas, Yo... y mi otro yo, El pájaro cucú


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