Se ven perdidas en un intercambio verbal y…. ZUCK!... sientes el madrazo!
Una APV que se da por perdida es cual gobierno represor en territorio comunista bajo crisis económica… o sea, captas? Aplica golpes y castigos psicológicos pa’ silenciarte, terminando por expulsarte de su hábitat al tiempo que te señala con su acusador dedito como conspirador en su contra, como testigo hostil.
Si la ves que se queda calladita y quietecita… Beware! (Inglés para: sal pitando de ahí) porque es entonces cuando urde su venganza pues se siente expuesta y violentada por tu penetrante e ingeniosa argumentación al defender tu punto de vista… para ellas todo ‘ej un compló’.
Una APV no soporta que uno tenga opiniones diferentes a las de ella, otros puntos de vista, no soporta la individualidad!
Cuando sienten que no pueden solitas, cuando se ven perdidas como consecuencia de su ineptitud verbal, entonces salen a buscarse a un par de secuaces de entre su ‘rebaño’ de seguidores a quienes manipula al grado de hacerles creer que ‘su causa’ es la de ellos también pa’ poder pescarte en masa… sííí, encima de todo… montoneras.
Si tu APV se queda así, calladita y quietecita, no creas que ya progresaste… no creas que ya terminó por concederte el punto… nooo, está por comenzar un nuevo acto de transformación, pa’ variar; te hace creer que cambia cuando sólo se transforma!
Una vez más la APV elude la realidad y el resultado es una nueva puesta en escena hilando enredos y gestionando manipulaciones para obtener nuevamente la devoción y aclamaciones de su enajenado ‘rebaño’ de seguidores!
Recordemos que las APVs no aman a nadie más que a sí mismas. Subsisten gracias a la cobardía de los que le rodean, no por amor.
Mi pensamiento al respecto:
Como ya hemos llegado a la meta… te puedo decir que, pa’ que alguien cambie, sólo se necesita desearlo, realmente desearlo. Cada vez que escucho que alguien se presenta ante el mundo con la expresión de: “Sí quiero cambiar, pero…” sólo veo a alguien que se está afirmando que no puede solo…
No necesitamos de un séquito de amiguis, de doctores, o guías espirituales, pa’ poder cambiar. Esto, en mi muy personal opinión, sólo comprueba la falta de ganas.
Aquí, el verbo importante es ‘poder’. Sí puede… Sí puedes… Sí podemos… basta quererlo… querer es poder… sin muletas! Nadie puede caminar nuestro camino… Nadie puede decirnos el cómo, cuándo o dónde comenzarlo… |