Esta es mi propia respuesta a mi carta ‘Querida víctima’…
Me acusé de no sólo haberte dado la mano sino que todavía me estiré pa’ que me agarraras el pie! No puedo culparte. Fui yo quien decidió estirarse… fui yo quien decidió darle ese poder a un tercero…
Hoy puedo decirte que ya no es importante… lo fue, sí… hoy no. Hoy sé que sólo yo tengo el poder para afectarme o alegrarme. Soy yo quien decide qué hacer con mi pasado… con mi presente… con mi mañana que, forzosamente, debe ser hoy. Soy yo quien construye el camino… prometedor o no.
Hoy sé que tú no eres culpable por mis sentimientos, soy yo… yo soy la que decide cómo y cuándo sentirlos… soy yo la que decide cuándo son importantes… y ese día ha llegado.
Hoy celebro el hoy. Hoy imagino mi futuro y siento… con todo mi ser lo que puedo ser y hacia dónde voy!
Cómo me gustaría que pudieses acompañarme en este viaje… Qué daría yo por celebrar este comienzo contigo y deleitarme con tu presencia por lo que pudiese ser un ‘nosotros’. Sí, un ‘nosotros’… antes que un adusto y solitario ‘yo’…
Muy Atentamente,
Yo… Libre y en paz!
PD: ¿Vienes conmigo? |