Yo me acuso de no sólo haberte dado la mano sino que todavía me estiro pa’ que me agarres el pie!
Conociéndote, mi queridísima APV, tu selectiva memoria habrá hecho confeti de algunas de las historias que narro a lo largo de esta página y/o en el libro.
Y, pues como me extrañaría que te des por aludida, supongo que te tengo que exponer el por qué me encuentro hoy aquí... te cuento el por qué soy tu víctima No. 1…
- Gracias a mí, tuviste trabajo… cuando nadie más te contrató… y me robaste.
- Le sacaste el alma por las nalgas… y, encima, le culpaste.
- Gracias a mí, tuviste techo sobre tu cabeza... e intrigaste en mi contra.
- Te confié mis sentimientos… y fuiste y los divulgaste.
Y puedo continuar hasta marearme y seguirás, indiferente y fría, diciendo: “Sí, pero…”, para variar.
No me culpes a mí, tu testigo hostil, por revelar tus maléficas acciones e intenciones, tretas y manipulaciones, cuando la culpa es tuya…
Hoy he dicho ¡Basta! Hoy me rebelo y te expongo. ¡Hoy me toca a mí!
Quedo, por supuesto, en espera de tu amenazante y peligrosa respuesta.
Muy Atentamente,
Yo… Víctima!
PD: ¿Capturé tu atención? Aquí está! Mi ensayo, mi lección, mi terapia! ¡Mi desintoxicación mental! |