que añadir para esta APV). Es un animal diurno y normalmente no es criado por sus padres. El pájaro cucú gusta de confiscar los nidos que no le pertenecen y destruye los huevos o pajaritos que encuentra en el mismo.
Esta APV es todo esto y más… la Cucú APV!
Cucú APV pasa por agradable porque la percepción que otros tengan sobre su persona es prioridad 1 por ende, aparenta felicidad y júbilo…
En alguna ocasión en su vida estuvo de refugiada en un hábitat diferente al suyo… Misma tribu. Diferente hábitat. Siendo criada por todo mundo, menos por mami. Pero ese hábitat tenía cinco integrantes y, como el compartir audiencia no se le da a nuestra Cucú APV, los criadores sustitutos deciden mandarla de regreso con todo y chivas a su hábitat original… Sí, sí… buuhuu! Pero aquí vale madres el fondo de esa triste historia! Uno se levanta, se olvida y sigue!
Sí bueno… HOY es justamente ahí… a dónde quiere pertenecer la Cucú APV… ¡Que alguien me explique!!!
Ok… de vuelta al presente… Pues el caso es que, Cucú APV, en su intento por prevenir la soledad en su muy cercana vejez decide comenzar a voltear pa’ todos lados buscando, desesperadamente, un nido pa’ confiscar y, de paso, desterrar al que se encuentre ahí metido… igualita al pinche pájaro cucú… si te digo que me encontré el ejemplito ideal!
Pues como ella busca… encuentra. Se encuentra ese nido que parece vacío… ese que parece que nadie lo está atendiendo… porque los integrantes sí tienen vida propia… y como ella no… pos que l’entra!
Este nido te repito que tiene cinco integrantes. Lo había estado cuidando un, ahora expatriado, fiel integrante de esa ‘audiencia cautiva’. Cucú APV no necesitó empujarle pa’ fuera del nido… su misión ya había sido completada por alguien más. Ahora sólo le quedaban cuatro más.
Cucú APV supuso que podía llegar y hacerse cargo del pinche paquetote que implicaba el cuidado de este nuevo nido… Cucú APV supuso que ella tendría a alguien… no que alguien le tendría a ella. Lo que es la soledad… me cae de madres!
Lo que sí te puedo decir es que ha tenido que ir comprando su entrada al nido porque nuestra Cucú APV, a diferencia del pájaro cucú, no se encontró el nido vacío y sin dueños… entonces comienza con que si el regalito, que si la cuenta del súper, que si el llévame y tráeme pa’ todas partes… o sea… te digo que la pendeja no posee a nadie… pero bueno, ella cree que es amada en esta tribu y paga por pertenecer.
Bueno, pues nuestra Cucú APV no ha tenido que ocuparse de tres de los cuatro integrantes del nido. Tres de ellos han estado medio presentes en su parcial ausencia. Uno vive fueras… otro vive sin existir… otra se clona a sí misma porque lleva a cabo lo que al-resto-de-nosotros-los-mortales nos tomaría un par de vidas hacer… y queda uno… a quien llamaré Robin, por aquello que me recuerda el cuento de Winnie the Pooh…
Ya ha logrado empujar a Robin pa’ fuera del nido, pero Robin sigue aferrado a la orilla, esperanzado porque su tribu le salve de morir. Sí bueno… la esperanza no es un plan, verdad?
Cucú APV comenzó inicialmente a apropiarse de este nido con larguísimas y amenas conversaciones telefónicas, o sea… sobrevolándolo como para evaluar si era confiscable. Luego decidió instalarse en el nido todos los fines de semana… continuó con su gran plan cuando decidió que podía llegar al nido a todas horas del día… por ende, evitando que los demás integrantes tuviesen espacio pa’ respirar. Después decidió confiscar la tarjeta de entrada al nido de Robin y, ahora, no contenta con lo que ha ido logrando a paso de ‘pian-pianito’… ha manipulado a los dueños del nido al grado que le han estado ayudando a Cucú APV a alejar y expatriar al resto de los integrantes… tan sólo porque Cucú APV, que no tiene vida propia y que se aferra a ese mismo hábitat que odió en el pasado con tal y no pasar su vida sola… sí está al pendiente… no como otros!!!
- “Es que Cucú APV es tan servicial y platicadora… y le llamamos y viene!” - escuchas decir a los dueños del nido… sin hacer mención, por supuesto, de algún sentimiento de amor que les mueva pa’ compartir nido con el pinche pájaro… No le quieren… le requieren.
Y Robin ahí sigue colgado del borde y aferrado a ese nido… balanceándose en el precipicio hasta el día de hoy. Se rehúsa a la expropiación e intenta, con todas sus fuerzas recuperarlo… salvo que no hay nada que pueda hacer más que soltar. Una vez que los dueños del nido se den cuenta que perdieron CUATRO integrantes a cambio de un solitario pájaro cucú en sus vidas… Veremos.
Esto todavía no acaba. Igual y sólo hace falta una maniobra Heimlich para ver si esta gente termina escupiendo al pinche pájaro, no? Mmm… aunque no sé si les convenga a fin de cuentas… ‘ta de pensarse si me pongo en esos zapatos! ¿Perder a este pájaro que parece botón de ‘dalo por hecho’? Sólo un pendejo, estás de acuerdo??!!!
Ahí luego te cuento si Robin decidió caer al precipicio y continuar con su vida…
Mi pensamiento al respecto:
Quien no quiere que le vean por lo que realmente es, irá empujando fuera de su camino a todo el que le descubra. Quien no se ame a sí mismo irá por la vida buscando su reflejo en los demás, cuando sólo necesita mirar pa’ dentro!
Y, cónchale, Robin… las acciones son lo que cuentan y, si ya te empujaron del nido… pues estarás de acuerdo que sólo hay de dos sopas… o te trepas de vuelta o te dejas caer! Como que el quejarte no ayuda, no? |