las tenemos todos. Supongo que es igual que la conversación entre amigas comparando hijos… terminan pareciendo cortaditos con la misma tijera a cierta edad.
¿Cómo comienzo? Supongo que la mejor manera es exponiendo los puntos para que tú decidas cual vida quieres a la larga… y coloques los puntitos sobre tus íes.
Llegué a la conclusión de que existen tres modalidades de padres… sólo tocaré dos de ellas… qué puedo decir, me gusta hablar de los extremos… los de en medio son totalmente equis… son como el gris en un mundo blanco y negro… no vale la pena su mención en este espacio…
Primero existen esos padres que desde que uno nace son cariñosos, comprensivos, solucionan cualquier problema y sólo quieren lo que es mejor para ti… aunque eso signifique tratarte como su bebé por el resto de tus días…
Esos padres, cuando ya eres adulto, funcionan como Manual de Sistemas y Procedimientos de tu vida… te siguen informando sobre la hora correcta para irte a dormir, te cuestionan cuando sales a la calle y con quién… y te interrogan sobre la hora que vas a llegar y el porqué… tratan de influir en la educación de tus hijos… y opinan y proponen hasta el cansancio. Todo ello tratando de evitarte inconvenientes y contrariedades… esa es su intención… que estés tranquila, feliz y sin broncas en la vida aunque pasen por ‘metiches’… se designan como copilotos en tu vuelo por la vida… eres y serás su bebé por los siglos de los siglos…
Llegan a esa edad en la que puedes sentirte afortunado de tenerles o puedes sentirte oprimido a causa de su afán por protegerte… depende de ti, de quién eres y a dónde vas.
Ahora… En el otro extremo existen aquellos otros que desde que uno nace son ásperos, un tanto eclipsados, inmaduros, tienen el síndrome de avestruz - al vivir en un estado de negación ante los problemas - y pretenden que no les abandones nunca… por lo que no te dan las herramientas necesarias pa’ salir adelante…
Este tipo de padres funcionan como el Manual de Libertad Condicional y Arresto Domiciliario en tu vida… te llaman a todas horas del día para que les soluciones hasta el mínimo detalle en su vida, necesitan saber en dónde estás y qué vas a hacer… para que puedan disponer de tu tiempo y recursos; intentan influir en tu relación de pareja - como si fueran tu suegra más que tus padres - esperanzados por que les pertenezcas sólo a ellos, por ende son sentencia de muerte para todo aquel que pretenda tener vida propia y sin complicaciones.
Llegan a esa edad en la que reclaman que su vida es más importante que la tuya. Exigen lo que ellos no proveyeron y jamás desean lo mejor para ti… sino lo mejor para ellos… se imponen como sobrecarga en tu vuelo por la vida… y te angustian por los siglos de los siglos…
¿Cuáles tienes? ¿Cuáles quieres?
Mi pensamiento al respecto:
Aunque ya toque el punto de los padres en otra historia, debo repetirte que yo soy quien le da, y quita, el poder a otra persona para que logre deprimirme o me contagie su alegría. Nadie tiene ese poder sobre mí. Cuando me enojo es porque yo decidí hacerlo… yo tengo el control… y no es remoto así que nadie puede arrebatármelo de la mano.
Yo no creo que deba uno informarles a otros sobre la bola de defectos que les encontramos… o todo lo que nos desagrada… Mira, todo defecto tiene un antónimo… se llama virtud… sólo que nosotros mismos decidimos cuál pesa más en nuestras vidas. Si eres una persona tenaz, quiere decir que también eres terco… tú decides cuál prefieres.
Si yo les digo a mis padres todo lo que me agrada de ellos… pues igual y gano más experiencias ricas, no? Puedo decirles lo que no me gusta, pero súper-endulzadito con lo que amo sobre ellos… pero si jamás abro la boca por prudente, o por no herir susceptibilidades… o por la excusa que se te ocurra, pues ni cómo ayudarme! Seguiré siendo el tapete de todos, por los siglos de los siglos.
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