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   la Víctima | desnuda tu alma  
             
 
 
 
 
 
Cuando suficiente... ha sido suficiente!

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Ya te he hablado de mi relación con la Patética APV en otras ocasiones… pero es que hay tanta tela de donde cortar, tantas intrigas y acontecimientos... que necesito continuar.

Resulta que, un buen día, se me movió el corazón y decidí contratarle.  Patética APV no tenía ni para caerse muerta y yo necesitaba un mensajero.

Yo jamás he pagado el salario mínimo a nadie… se me hace una miseria y, en ningún lado está escrito que estoy obligada a pagarlo… está justamente ahí, para aquellos que añoran la época de la esclavitud, así que el sueldo no estaba nada mal para el puesto de mensajero… ok?

El trabajo, por supuesto, implicaba ir y venir de aquí para allá… podría haberlo hecho en camión todos sus recorridos pero… Patética APV tenía coche (que además compró gracias a mí)… y, como la Patética APV sabía que me había ‘movido el corazón’ (sí, sí tengo a pesar de que hay quien lo duda), pues acordamos que le pagaría los gastos de gasolina.  

A sabiendas de en-la-que-me-estaba-metiendo!   Porque, a pesar de su largo historial supuse que, con la debida supervisión, no pasaría nada, verdad?

Insisto que… a pesar de que el puesto no requería ni auto, ni gastos de estacionamiento, ni nada por el estilo… opté por ceder.   Me daba pena la vejez de la Patética APV… y, a fin de cuentas, parte de mi tribu, no? 

Cuando tratas con una APV los gastos de gasolina se convierten en gastos para llantas, cambios de aceite, lavadas de auto, estacionamientos y… para cuando te das cuenta, te salió carísimo el pinche mensajero, verdad?

Cuando su coche estaba en el taller, que-era-a-cada-rato, su ‘peor-es-nada’ la llevaba y la traía pa’ todos lados... o sea… y me vi a mi misma pagándole la gasolina al parásito de su ‘peor-es-nada’… … así de ‘buena gente’ soy!  Hoy se que no se llama ser ‘buena gente’… se llama PENDEJA!!!

Y un buen día, ya harta de tanto gasto, decidí comprar un auto pues, al paso que yo iba, podría haber pagado un Rolls Royce con todo lo que parecía necesitar su pinche coche.

No es que me hubiese visto la cara en todo… nop… de repente me hacía yo de la vista gorda… porque, de haberse tratado de Juan de las Pitas, le hubiera yo corrido al segundo gasto falseado, verdad?… pero bueno… parte de la tribu, repito…

El caso es que, con coche nuevo… ya no podía inventarme que si las llantas, que si el aceite, ni nada que su pinche-coche pudiera necesitar, no?... sí, bueno… es APV… algo se le iba a ocurrir para sacarme lana!

Por un momento fugaz, fui feliz… los gastos del coche se fueron a la mitad… pero los gastos de estacionamientos, y los dos que tres choques que tuvo, comenzaron a elevarse nuevamente.   Hasta las propinas de los ‘viene-viene’ me cobraba… y yo, de burra, que las pagaba!

Ahora, como la casa de Patética APV no quedaba muy cercana que digamos y ella insistía que yo no le pagaba bien, como buena APV que cree que se merece más de lo que vale, pues comía todos los días en mi casa (tribu, recuerdas?) y entonces su parásito ‘peor-es-nada’ decidió que… si Patética APV podía comer en mi casa todos los días pues… él también, no?

Eso no es todo… espérate… mi pendejez se eleva a niveles monumentales…

Su parásito ‘peor-es-nada’ (que en realidad debiera ser ‘mejor-es-nada’) es tan incompetente y ocioso en esta vida que le deja a la Patética APV la responsabilidad absoluta del pan sobre la mesa. Y ahí es donde entré yo durante un buen rato.   Te digo que tardé mucho en quitarme la ‘P’ de ‘buena gente’ de la frente!!! 

Dicen por ahí que no debe uno ‘cantar’ lo que uno da… pero entonces esta historia tendría que omitirla, y no me da la gana, así que… déjame te canto lo que di… luego verás el cómo me pagó… y decidirás que - soy pendeja, sí, lo admito - pero que esta Patética APV se merece otro adjetivo!  Pero como todavía no encuentro el adjetivo que encierre a su miserable persona, seguirá siendo Patética APV por un buen rato…  Déjame te cuento y canto

  • Mantuve su coche y hasta pude haber juntado para el Rolls, recuerdas?
  • Le proveía su comida diaria, con el parásito de su ‘peor-es-nada’ a un lado, por supuesto.  
  • Cuando le escaseaba la lana, me pedía que le pagara su luz, agua y/o renta… y luego me lo iba pagando de a poquitos… aunque de repente le perdonaba la deuda, verdad?
  • Compré un coche nuevo para que lo usara… a pesar de que cualquier otro chalán hubiese andado en camiones.  
  • Me hacía yo de la vista gorda con sus inventadas notas de estacionamiento y gasolina… bueno, hasta el aceite quiso cambiarle al coche que tenía un mes de salido de la agencia!!!  

Cuando contraté a otra persona en su lugar los gastos se fueron a la tercera parte… sí… ya ni siquiera a la mitad… a la tercera parte!!!

  • Sus lentes estaban de dar lástima por lo que le lleve a comprarle otros… de a gratis… por ser parte de mi tribu, recuerdas?  Y porque soy pendeja, claro!
  • Comenzó a trabajar medios días, no sin antes pasar a comer a mi casa… digo, nada bruta!

Es que, pobrecita, que no ves que se cansaba mucho y que no le gustaba andar todo el día en la calle?  O sea… pues lárgate a ver quién más te contrata, mi reina!

¿Te imaginas a cualquier otro mensajero en otra empresa diciendo que se cansa del tráfico y de la manejada?  O seaaa!  Para eso le pagan… y así aceptó la chamba!

  • Y, a pesar de ser parte de mi tribu, Patética APV aprovechaba cualquier oportunidad para hablar pestes de mí… a mis espaldas, por supuesto… con los otros empleados y con su gente (que también es mi gente, si tomas en cuenta que pertenecemos a la misma tribu)… o sea, cual ‘grillo’ de sindicato en pueblito comunistoide!

Pateando el pesebre y mordiendo la mano que le daba de comer… y sin hastiarse!  De no creerse la Patética APV! 

  •  ‘Sintió’ que necesitaba vacaciones adicionales, por lo que se tomó más de un mes para irse al otro lado… a descansar un ratitooo.  Y yo se lo permití… claro… tan necia yo!

Porque resulta que Maléfica Bruja y/o Reina APV le invitó (historias 1, 3, 4, 16… y contando… sí, abundantes las anécdotas de esa otra)… y a Maléfica Bruja no se le dice que no… Dios las hace y ellas se juntan!

Todos los días, durante aproximadamente dos años, hacía algún comentario sobre mi persona… uno de esos escupitajos verbales que las APVs siempre le hacen a todo mundo, algo así como…

  • Qué bárbara, que vieja te ves hoy!
  • Qué horrible tienes el pelo… córtatelo mejor!
  • Estás demasiado flaca!  Te ves tan mal!

¿Tú sabes cuántas veces no me he mordido la lengua para no decir lo que opino de alguien?... ¿Cómo por qué una APV no se la arranca si ya mordérsela no funciona?  Si yo también me puedo sacar ese tipo de escupitajos verbales de mi boca, no?

En fin, que hay más, pero con estas creo que quedamos.  ¿Verdad que ninguna empresa hace todo eso?...  ¿Verdad que nadie puede ser más ‘buena gente’ que yo? 

Noooo, espérate… todavía me gané el premio al absurdo en esta vida…

Para ayudarle un poquitito más… porque no dejaba de quejarse de la lana… contraté al parásito de su ‘peor-es-nada’ para que pintara la fachada de la oficina y colocara impermeabilizante… a precio de mercado… ni más ni menos… PERO… como lo que él quería era lana de a gratis porque trabajar no se le da… comenzó a quejarse de que había yo comprado un producto demasiado bueno (pintura Dutch boy)… Sííí!   O sea, cualquiera diría que agradecería la compra!!! 

Sí, mi grave error fue comprar de esa pintura que, con una sola pasada, queda la pared preciosa… y entonces… como no parecía agüita, pues le costaba trabajooo… qué no ves que estaba más espesa que la marca ‘patito’??  Y decidió diluirla… sííí… la diluyó el parásito!!!   Ergo, la echó a perder!

Sí!  Encima de hacerle el favor de darle chamba, me reclama y se queja por no comprar de esa pintura que tienes que darle ochenta manos a la misma pared para que ahí más o menos quede…  y, como consecuencia, terminas comprando más cubetas!... no entiendo como alguien puede preferir eso!

De la impermeabilizada ni te digo.  Terminé repitiendo el proceso pa’ no hacerte el cuento más largo.

Todos los días, el parásito del ‘peor-es-nada’ de la Patética APV, se quejaba de que era más trabajo del que supuso y que se cansaba muchooo…  Cualquier otro hubiese dado lo que fuera por un buen sueldo, descansos con chelas, cigarrito y la comida incluida!   Aarrgghh… de locos!

Ok… ahora… de vuelta a la Patética APV… porque aquí es donde entra otra vez su traicionero ser…

Ahí estaba pintando la barda, el tipo este, cuando escucho a Patética APV gritándole: ‘No te esmeres tanto en esa bardita… que no ves que, por los perros, al ratito va a estar igual’…

A ver, qué?  Perdón?… O sea!!!  ¿What????  Qué no le pago para que se esmere haciendo su trabajo!!??   Viva México!

Mira, mi vaso ya estaba lleno en contra de esta Patética APV y, por ende, como que cualquier cosita lo iba a derramar y, como para acortar un poco esta larguísima historia… un buen día, el mejor día de mi vida, decidí que ya era demasiado.  Ya no toleraba yo su lúgubre y obscura presencia, sus escupitajos verbales, las mentiras, el ‘grilleo’, los fraudes, etc., y decidí terminar la relación… al fin! 

Sólo que… para reafirmarme como pendeja en esta vida, decidí que no debía decirle nada sino hasta que regresáramos de las vacaciones navideñas… pensando en su bienestar… la estúpida de yo!!!  Te digo!

Y, de todas formas, terminé como siempre… como la bruja.  Sí.  La maldita del cuento fui yo! Patética APV decidió culparme a mí de de su despido.   Pero qué me extrañaaa!  Las APVs siempre apuntarán su acusador dedito hacia todos menos a ellas mismas!

Le perdoné deudas y le di una lana con tal y de quitármela de encima.   Y así, con todo, acarició la idea de demandarme!!!  Sí, tengo tanta suerte con las APVs… todas quieren demandarme cuando levanto mi voz.

Entonces… fui buena gente?  O pendeja?... Yo sé… y sí, sí lo fui.  A la N Potencia!  Hasta que suficiente fue suficiente!

Mi pensamiento al respecto:

Yo le di poder a esta APV y al parásito de su ‘peor-es-nada’ para sacarme de quicio y verme la cara de pendeja!  Yo soy la única culpable!  Ellos no pueden ser de otra manera… yo sí, yo sí puedo ser alguien que se decida por vivir tranquila y en paz… vivir en un estado ‘zen’… de bienestar absoluto y sin permitir que las APVs que me rodean me lo quiten. 

Si acepto las consecuencias que me provocan mis decisiones vivo tranquila… no me angustio ni me deprimo… y no le echo  la culpa a la vida… me culpo a mí misma de todo me atraigo… así sea bueno o malo… yo lo atraje… yo lo decidí!

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