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   la Víctima | desnuda tu alma  
             
 
 
 
 
 
Me caigo... ¿y mi parachute?

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A veces no quieres soltar.  Necesitas aferrarte.  Supones que igual y puedes ayudar en algo, sobre todo cuando se trata de tu pareja, tu amiga, tu gran amor… pero ya pa’ cuando te das cuenta que es APV… te encuentras al borde del acantilado sin saber cómo demonios vas a librarte de esa!   Como pesadilla!  En donde observas a lo lejos cómo el mar revienta sobre las rocas y sabes que la caída será dolorosa y fatal.

Esta historia se trata de acuosa APV.  De esas que casi te ahogan cuando les permites la entrada en tu vida.  Que te empujan cuando te ven al borde del acantilado sin considerar que será el fin de la relación.

Esta acuosa APV tenía por madre a una ‘dulce viejecita’, apagada por los años… o sea, equis.  Modales y comportamiento promedio.  Nada fuera de lo normal - de acuerdo a mi versión - pero ahora resultaaa!!! 

No sé cómo me desentendí de tanto… manipulación pura supongo… era víctima de constantes mentiras, enredos y misterios de esta acuosa APV. Pero como ya había agotado su reserva de traumas, pues necesitaba material nuevo, no?

El caso es que, una tarde, fui ‘requerida’ para asistir a una de las citas con la psicóloga de esta acuosa APV.  Necesitaba hablar de sus locuras… pero con audiencia… como les gusta a las APVs.

Fue demasiada información pa’ mi psique en tan sólo una hora, pero intentaré relatar… sin revolverme… la macabrísima historia que escuché ese día… de cómo el panorama que me había pintado desde un principio y durante años… dio un giro inesperado… al grado que mami… ya no era equis  Muchos habían sido ya sus intentos por culpar a la viejecita por sus mentiras descubiertas, como pa’ disculpar traumas y demás aconteceres en su psique… pero este nuevo escenario fue… cual Tsunami!

Comenzó esta acuosa APV a relatar ‘su trágica historia’, aquella que pretexta desató sus miedos - porque ahora resulta que tiene ‘miedos’, verdad? - conforme escuchaba… la del miedo era yo… pa’ mis adentros me preguntaba a mí misma si estaba yo loca por no salir corriendo de ahí… pero me remití a escuchar hasta el final… incrédula y con unas ganas ‘locas’ de interrumpir.   Desafortunadamente era su sesión… no la mía.

Mami, la mami equis, había sido alcohólica. Yo le había concebido, de acuerdo a relatos de esta acuosa APV, como madre sobreprotectora y trabajadora… que había sacado adelante a la familia… una madre que había luchado contra un ex marido quien quería robarle a su pequeña acuosa APV…

Pero no hoy… este día la madre se convertía en una alcohólica que le había separado de su padre, que le había… que le había, que le había… muchas cosas… o sea… de locos y tan largo que cansa!

Continuaba su relato con cierta noche, hacía ya años y durante un viaje en la que, su alcoholizada mami, metió a dos tipos al hotel, uno de ellos - relataba la acuosa APV - policía… sí, como pa’ hacer más-dramático-el-drama, no?

Despertó en medio de gritos y bruscos ruidos, saltó de su cama y vio una violentísima escena.  Al intentar ayudar a mami, la acuosa APV - de acuerdo a su relato - recibió un golpe… dejándole inconsciente… y sin saber qué sucedió después.

Al percatarse de nuestras caras… de la psicóloga y la mía… la acuosa APV continuó diciendo que… bueno… que en realidad no sabía si esto había ocurrido en realidad, que hacía poco lo había soñado-recordado y que podría tratarse de un episodio que tenía reprimido por el impacto que le había causado. O sea, ¿cómo?  Saca toda una pinche historia, con pelos y detalles… y, ahora resulta, que ni siquiera sabe si es verdad lo que escupió??????  Tons?... ontá el pinche drama pues?!

La psicóloga abrazaba sus lágrimas, mientras yo, observaba la escena congelada en mi invernal sentimentalismo, contemplándole sin creer a mis oídos, sopesando la información, otorgándole el ‘beneficio de la duda’... sí, o sea… mi instinto de conservación me dice que cuando una APV habla… tu escuchas!

Traté de integrarme al abrazo psicológico al apapacharle el relato de su madre y, como consecuencia, pues le tienes que echar tierra a ‘alguien’, no?… sí, bueno… es APV, recuerdas? 

Y yo que supuse que esa era, justamente, su intención - el que yo odiara a mami para compadecerme de mi acuosa APV.  Sí bueno… pues que comienzo, al día siguiente, por experimentar un nuevo acto de manipulación y transformación por parte de la acuosa APV quien se quejaba, amargamente, con su rebaño de seguidores de cómo ahora yooo no aceptaba a mami… ¡¿!? 

O sea… ¿Quién carajos le entiende?... ¿Entonces como pa’ que me invitaaaa?!!!  Ya sea que le creas y le apoyes o decidas ignorar su perorata de cualquier forma quedas mal con una APV… les encanta eso de cambiar el chirrión por el palito. El chiste es continuar siendo la pinche ‘víctima’, me entiendes? Y cuando llegas a tu límite nuevamente se ‘victimizan’ y se preguntan por qué las abandonas.

Yo… yo entendí después… porque me entero que todo ese relato que se apreciaba medio macabro fue… mentira!  Sííí… otra más de sus múltiples mentiras como pa’ no variar!!!

Objetivo real: lograr ser el ‘Centro del Universo’ una vez más, llevarme a la orilla del acantilado psicológico como pa’ casi darme un empujón, compasión y lástima y… no sé qué más… se me ocurre que debería haber otro adjetivo aquí, pero éste me huye!  Me deja sin palabras el episodio… raro en mí… pero así es.

Una APV es capaz de cualquier cosa.  A mí me queda clarísimo.  Hasta la invención de una historia de violación y alcoholismo… durante un viaje… cuando era niño… cuando quedó inconsciente…

No me podrás decir que no estuvo de pelos su historia!  Digo… esta acuosa APV goza de una fertilísima imaginación y casi me empuja al acantilado y casi me vi forzada a gritar… ¿y mi parachute!?

Mi pensamiento al respecto:

Hazle caso a tus instintos… esa vocecita que todos tenemos adentro y que nos dice cuándo alguien no está ‘del todo ahí’… escúchala!  Hay veces que alguien puede querer empujarte a ese acantilado psicológico si lo permites… e igual y ni parachute llevas!

Ese parachute es nuestro sentimiento de pertenecernos, es ese sentimiento de bienestar cuando tomas una decisión… si te hace sentir bien, llégale… de otra manera prepárate pa’ lo que venga porque, a fin de cuentas, fue tu decisión.

Las decisiones traen consecuencias… ¿pa’ dónde vas?


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