Resultado: Eficiente a cual más! Aunque esté mal que lo diga yo. Pues… en efecto… o sea, el puesto me quedaba chiquitito.
La APV en cuestión trabajaba un piso abajo. Constantemente tuve que suplirle, por ‘whatever reason’ (inglés para: pretextitos pa’ wevonear de la APV) y me pude dar cuenta de que su chamba y mi chamba - juntas - estaban ‘papita’… o sea… facilitas a cual más! Y ella que se sentía Einstein!
Mensualmente yo tenía que procesar presentaciones para los accionistas. Elaboradas y aburridas… pero - lo que sea de cada quien - me quedaban padrísimas y, ya sabrás, mi jefe… pues loco de contento con los halagos de los accionistas y co-directores por lo bonitas e impecables que me quedaban las pinches presentaciones!
Ooops! Pa’ la psique de una APV… y sobre todo de esta APV… la agria APV… pues fue trágico, verdaderamente trágico. Como que dijo: ¿Ah, siiii?...
Entonces comencé a pasar más y más tiempo - perdiendo el tiempo - en su lugar… haciendo su trabajo y, mensualmente, debía ayudarle a la pobrecita agria APV porque no podía solita… Traducción: Yo hacía su trabajo y el mío... por ‘eficiente’ la pendeja de yo! Sí, quién me manda!
Una APV tiene el poder de hacerle creer a sus jefes que ella tiene justificación para su ineptitud. El resto de nosotros los mortales debemos, por ende, hacer el nuestro… además del suyo.
Pues para no hacerte el cuento largo, un buen día, ya harta de estar sube y baja… mi trabajo y el suyo… mis pendientes y los suyos… o sea, harta de tener dos puestos por la inutilidad de esta agria APV… exploté… y supongo que me extralimité. Supongo que hay maneras de decir las cosas a los usuarios de las APVs.
Me rehusé a bajar a hacer su presentación mensual. Y, por supuesto, después de la pataleta digna de un Oscar por parte de la agria APV su jefe me llamó para decirme que no me estaba preguntando… que era una orden. Fúrico y a gritos! Mmm… verás... ese tipo de comportamientos no se llevan muy bien conmigo que digamos…
- “Con gusto” - le respondí, sarcástica y tranquilísimamente, al encontrarme frente a su escritorio - “Si me puede usted decir cómo es posible que yo, no sólo pueda con mi trabajo y el de su inútil secretaria, sino que además me doy el tiempo para ‘ayudar’ a otras 2 en el camino… pues con gusto me echo el paquetito, no?”
El sarcasmo me mató. Sí bueno, igual y todo el diálogo, verdad?
Resultado: Expulsada del hábitat!
A ver! ¿Y cómo demonios iba yo a saber que la agria APV era su amanteeee?????? Sí, yo sé que no debí desestimar los rumores como ‘chismes sin fundamento’ de la colonia de APVs, verdad?! Mea Culpa!
Pero bueno, como pa’ variar y no perder la costumbre, escribí una de mis cartitas al Presidente de la empresa tan sólo para informarle lo que había sucedido… no esperaba respuesta… mi cartita era retórica… y sí… sarcástica… qué te puedo decir!
Resultado inesperado: Unas semanas después expulsaron del hábitat al par de tortolitos *** sin comentarios *** (pero con una sonrisota de oreja a oreja plasmada en mi cara… sí… soy escorpión…)
Y la vida no sea acabó. Y, más rápido que ya, conseguí penetrar a otro ecosistema… idéntico pero con otro nombre.
Mi pensamiento al respecto:
Si te rentas pa' trabajar en una empresa sigue TODAS las reglas... a menos que quieras ser el 'patito feo' en el hábitat de las APVs! La decisión para ingresar en este tipo de ecosistemas es tuya... vas a una entrevista, pides lana, te dan tu horario, te dicen cómo, cuando y dónde... Y TÚ decides si ACEPTAS o no!
Digo, nadie te tuerce la mano, verdad? Sé feliz con la decisión que tomaste y llévatela tranquilo en la vida que NADA es tan importante como parece.
Yo estaba contenta... las reglas cambiaron... tomé una decisión... y viví las consecuencias! Así de simple, gente!
Historia asociada a esta APV: Pero si es mi amigoooo! |