Ahí es en donde, fatídicamente, mi personalidad ha jugado un papel importantísimo en el pasado. Imán de APVs! Es cierto!... aún cuando suene ridícula o arrogante… fui imán grandotote de APVs!
Cuando más ocupado estás… sientes la presencia de una de ellas frente a tu escritorio… ahí, calladita… esperando que le hagas caso… esa actitud de silencio te alerta que no se trata de trabajo, porque entonces llegaría - con papel en mano - a interrumpir de lleno pa’ no perder el tiempo y poder sacar su chamba, no?
En cuanto le diriges la mirada… comienza a desnudar su existencia ante ti, contándote su pasado, su presente (sin futuro porque las APVs no lo tienen) y sobre su vida privada con todo lujo de detalles… ay sí, gráficas a cual más!
El caso es que esta gráfica APV se ‘dio de alta’ en mi vida privada y… como a veces es como ‘suicidio profesional’ el no hacerle creer a una APV que es tu gran amigui... pues yo se lo ‘autoricé’.
Todos los días estábamos ahí sentaditas en la cafetería de la empresa, yo pasaba la vida sufriendo a la tipa sin poder disfrutar bocado, porque siempre me contaba de cuanto hombre pasaba por su vida… de qué hacía con ellos… de qué le hacían a ella… en dónde…. cuándo… etcétera! Mi diálogo, si se puede llamar diálogo, era algo así como: No me digas!, Aja!, De verdad?, Uhmm!...
Entrar en esa boca era terminar en la boca del poli de la entrada… y del jefe! Porque, como pasan desapercibidas en ese hervidero de APVs, su palabra se toma como santa! Y ahí es donde aplica el dicho ese de: Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos más!
Una tarde llegó a mi casa a tomarse un cafecito porque ‘necesitaba’ contarme su último drama… uno de esos imaginarios dramas que siempre parecen perseguir a las APVs…
Ahí estaba esta gráfica APV contándome sobre su última relación con un tipo, el cómo sólo la estaba utilizando - con pelos y detalles - y lo que tenía que hacer y bla bla bla… cuando llegó mi maridín. Le saludó y se sentó a acompañarme… de inmediato cambié el tema y comenzamos a hablar de pendejada y media.
Supuse, por un instante, que la gráfica APV entendería, no?... Nop… Es APV! Y comienza a querer poner al tanto a mi maridín sobre su vida y obras!
¿Qué, que, queeeé?!?!!
- “A ver, a mi marido no le cuentas eso, gráfica APV” - salté al instante con cara de piedra mientras ella ignoraba mi orden - “¿Qué no escuchas? Que te calles!” - insistí aún más desquiciada.
- “Ayyy, amigaaaa” - comenzó a decir la gráfica APV acompañada de la característica voz y ‘cara de víctima’ - “Pero si es mi amigo tambiééén”
Ahí fue que perdí la paciencia! “Sí, pero!”... O sea… ¿Qué le hizo pensar que mis deseos y órdenes estaban a discusión?
- “Tu ‘amiga’ soy yo… Él… es mi marido y tu conversación… no me parece!” - asesté finalmente.
Pero es APV… no capta! E insiste, ignorándome una vez más, dirigiendo su mirada a mi maridín…
- “¿Verdad que no te molesta que te platiqueee?” - se atrevió a preguntarle a mi maridín quien estaba ‘disfrutando’ de mis respuestas como si estuviera en un partido de tenis… mirando hacia a un lado y al otro!
- “A mí me molesta!... si tu conversación no cambia te vas!” - respondí al tiempo que señalaba yo hacia la puerta -“Aquí la que manda soy yo, no tú!”
Por supuesto, se fue. Mi maridín no podía dejar de carcajearse por el descaro de esta tipa y de mi arranque en su contra! Sí, hoy ya me río, verdad?
Al día siguiente, la gráfica APV, me estaba pidiendo una disculpa, sí bueno, una disculpa al estilo APV… seguida de un: “Sí, pero…”! E insistió, durante siglos, sobre el tema de si ella consideraba que mi marido era o no su amigo - sííí… seguía machacando sobre el mismo pinche tema!
Resultado: le pedí que no me volviera a dirigir la palabra, que saliera de mi vida y me sacara de su boca… y todavía pregunta: “Porqueee, amigaaaa?”… Já!!! Síííí, ¿como por qué será?
Por supuesto, agradecí al destino el haber sólo terminado como la maldita del cuento y ella como la pobrecita e indefensa ‘víctima’ de mi ‘gelidez’ emocional!... y, a pesar de las esporádicas preguntas de algún chismoso por ahí y hasta del poli de la entrada, nunca elaboré sobre lo que realmente había pasado… ay, ¿cómo para qué?!
Mi pensamiento al respecto:
En ese entonces me afectaba al permitirme a mí misma enojarme… hoy no. En aquel entonces perdía la paciencia… hoy no. Hoy decido decir lo que opino sin afectarme, sin perder mi ‘zen’… sin perder el control. Siempre tenemos dos opciones… afligirnos o tomar las cosas como de quien vienen… una APV no tiene poder sobre nuestras vidas a menos que así lo decidamos… el ‘qué dirán’ no es importante a menos que así lo decidamos…. Y no… no es importante! Lo que pienso YO de mí misma y lo que siento YO es lo importante, lo demás… va y viene! No es fácil, pero no es imposible.
Historia asociada a esta APV: EcosistemaA... ecosistema B... lo mismo, no? |