Dicha ventana daba al patio de esta impertinente APV… lo cual le sirve como pretextito pa’ su comportamiento… la culpa es mía - de acuerdo a su lógica - lo cual es tanto como culpar a una víctima de robo por tener dinero… aún cuando, el resto de nosotros los mortales, sepamos que la culpa es del imbécil que decide que, como trabajar implica moverse, pues prefiere robar.
Bueno, pues como mi ventana daba a su patio, simplemente decidió salir, hacer a un lado mi cortina, introducir su cabeza y medio cuerpo en mi depa y comenzar una conversación… así… sin más…
Mi marido y yo nos quedamos estupefactos! Le reclamamos haber abierto la cortina y metido su cabeza en NUESTRA casa, en NUESTRA intimidad, en NUESTRO espacio… pero en la retorcida psique de una APV siempre cabrá el: “Sí, pero…”.
Insistía, la impertinente APV, en su perorata de que no hizo nada malo y nos acusó - a nosotros - de agresivos! Sííí… como de ficción!
No hubo poder sobre la tierra que le hiciera entender que una ventana abierta no es una invitación a entrar. Nunca captó nuestra exasperación y, para cuando mi marido le dijo que podría habernos agarrado en una posición medio ‘incómoda’, se limitó a señalar: “Sí, pero no estabas haciendo nadaaa…” ¡Como aquello que fuera importante su opinión!!!
El perenne “sí, pero” en la boca de las APVs. Pero espérate, falta.
Acto seguido suena mi timbre. Abre, mi maridín, la puerta y se encuentra a esta impertinente APV con PISTOLA EN MANO! Gritando y amenazando con tirar del gatillo si no le pedíamos perdón… oseaaaa… ¿así o más pendeja esta APV?
Claro! Mi culpa por abrir mi ventana. Mi culpa por tener una ventana que da a su patio. Mi culpa!!!! ¿Clarísimo, verdad?
Pues, como para no continuar con la conversación desde el más allá, decidimos que a una APV que se cree agredida y te llega con pistola en mano… le pides perdón… la borras de tu mundo, pero le pides perdón!
Mi pensamiento al respecto:
Mira, hay muchos locos en nuestro camino… viene uno detrás del otro y lo único que nos deja con sentimientos de bienestar es el darle por su lado… si tu vida no corre peligro, si no se está cometiendo una injusticia con un inocente niño o mascota… ay, déjalo ser!
Repítete a ti mismo ‘Ay, sí… ¿y qué?’ pa’ no permitir que ningún sentimiento negativo se te pegue y te impida ser feliz. Tienes el poder para no volver a ver a esa persona nunca más, si así lo decides… y tienes el poder pa’ sentirte bien una vez que hayas decidido por cuál camino te vas.
Si decidirte por el Plan B es morir en el intento… nada se te quita con darle por su lado. Ya mañana decidirás si levantas una denuncia o no… pero tendrás un mañana!
Historia asociada a esta APV: Te digo que la 'fiesta'... no es FIESTA! |