La respuesta es NO!
A veces me pregunto qué puede ‘activar’ una APV en sus hijos. Hoy considero que este es un ejemplito perfecto pa’ poder saber cómo hacemos para cerrar unas puertas y abrir otras… quiero que dilucides junto conmigo y, ya al final, platicamos...
Cuando mami y papi no se soportan el uno al otro encaminan su atención hacia los hijos que no parecen hacer nada bien y les cultivan los sentimientos de culpa en sus corazones.
La mami y el papi en esta historia decidieron - desde un inicio - que el beso, el apapacho y el diálogo no son manera de educar a nadie… el grito, el insulto y el madrazo siempre serán las respuestas a todo.
Que no hiciste la tarea… 40 cinturonazos. Que no hiciste lo que te pedí… encerrado en un obscuro clóset, sólo y olvidado durante horas. Que llegaste tarde… duerme en la calle porque a la casa no entras… y así… con su muy especial manera de ‘educar’… bonito y de lo lindo crearon a sus monstruitos. A cinco de ellos.
En esta historia me instalo en uno de esos ‘monstruitos’… ese que tiene espíritu libre, dichoso y espontáneo. Al que mami y papi consideraron su peor pesadilla creyendo, erróneamente, que a este tipo de espíritu se le puede dominar, someter y mangonear a su antojo y al que, a pulso, convirtieron en una Little APV, inmanejable, turbulenta, rebelde y angustiada. Se llegó a tragar el discurso de: “No sirves para nada” y “Ni quien pueda contigo”. Apagaron su espíritu.
Esta Little APV iba como nómada por la vida. Se casó e intentó librarse de sus reliquias psicológicas por lo que, un buen día, después de haber tocado fondo en esa relación enfermiza con sus padres decidió, con esposa en mano, pararse y largarse.
Dejó todo atrás. Dejó de ser parte de esa ‘audiencia cautiva’ que sólo le traía desencantos y tristeza y que iba a terminar por convertirle en una sombra. Se fue a provincia, donde la vida es más ligera. Light y rica a la vez, a diferencia del anuncio de American Express en el cual tiene uno que escoger entre uno y otro.
Una noche, siglos después, decidió llamarle a papi y mami. Así, de la nada. Tan extraño. ¿Qué demonios le iba a decir a quienes dedicaron su vida a hacerle sentir nada?... pues contestó papi pero, por alguna razón, la llamada no terminó treinta segundos después como era costumbre… esa llamada se prolongó durante hora y media.
Una vez colgado el teléfono, Little APV, no dejaba de darle vueltas en su cabeza a ‘esa llamada’, de lo extraño que había sido para ella que papi le dirigiera la palabra más allá de un: “Hola, te paso a tu madre”. Al día siguiente entendería por qué.
Dieciséis horas después se encontraba en un avión rumbo a México. Papi había sufrido un infarto cerebral la noche anterior… después de la llamada. Se encontraba grave. El chantaje sentimental por el ‘abandono’ no se hizo esperar por parte de mami y la ‘audiencia cautiva’ durante la estancia en el hospital hacia la Little APV fue intenso. Eso no ayudó mucho a Little APV con papi grave.
Papi murió diez días después… sin bosticar palabra - debido a su gravedad.
A su regreso a provincia, y con aquella última llamada en mente, Little APV decidió que papi siempre sí le había importado y que siempre sí había sido parte fundamental en su vida, a pesar de todo. Se sintió sola y su alma… y se convirtió de lleno en APV de la noche a la mañana. Su vida no tenía sentido. Tenía todo y, a la vez, sentía que no tenía nada. Estaba viva y se sentía muerta. Llena de culpas.
Fue tal su depresión que faltaba días y noches a su casa. Le llevó un año sobreponerse a la muerte de papi. Un año en el que se castigó psicológicamente por lo que ella llamaba egoísmo de su parte para con sus padres.
Un año después ‘despertó’, se aclaró su mente y vio a papi por lo que realmente había sido en su vida… para ella... duro, seco e intratable. Vio al fin cómo había sido objeto de manipulaciones por parte de mami y, sobre todo, de esa ‘audiencia cautiva’ de la que había ‘escapado’ años antes. No fue fácil enfrentar la realidad. Le tomó años sobreponerse… y adjudicó los sentimientos de culpa a quien en realidad se los merecía.
Hoy Little APV sigue su camino. Convaleciente aún, ha logrado sanear su ser… reconstruir su esencia, robustecerse para recobrar ese espíritu con el cual comenzó su vida… ha logrado fluir nuevamente.
Eventualmente ve a mami. No permite más las bofetadas y escupitajos verbales… hoy se pertenece.
¿Podrás lograrlo tú también?
Mi pensamiento al respecto:
Si has leído las historias anteriores ya sabrás que es importante mencionar que sólo tú tienes el poder de rehacer tu vida… mami y papi pueden darse el lujo de ser tan desdibujados como les pegue la gana pero eres tú el que decide qué hacer con tu futuro, a pesar de tus pasados… mami y papi pueden hacer de sus vidas un cacahuate… y tú también… yo, por mi parte, quiero hacer de mi vida un delicioso, feliz y atractivo cacahuate… ¿y tú?
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