Recordemos que es APV. Es traidora, egoísta, insensible y manipuladora. Las reglas siempre cambian en la vida de una APV como ya he mencionado. Cambian a su antojo y en su beneficio.
Esta infiel APV, como pa’ variar con todas las demás APVs que están cortadas con la misma tijerita, no espera que nadie le pague con la misma moneda. No espera que le importunen o le desafíen, su incongruencia es increíble! Se lleva pero no se aguanta!
Una APV tampoco hace lo que ella espera de los demás, su egocentrismo se confirma día a día; no llega a su casa a la hora que dice pero cuando lo hace es tan sólo para echarse en el sofá, exigir se le sirva algo de tomar e ignorar lo que acontece a su alrededor… claro que sin faltar el muy esporádico e insípido ‘rapidito’ antes de dormir, nomás por no dejar!
Ante su ‘rebaño’ de seguidores habla incansablemente de su sufrido camino por la vida, de cómo se le impulsa a ser infiel, tratando de convencer a todo el que se deja que no puede evitarlo aún cuando te desgañites repitiéndole que todo esto es SU culpa y de nadie más ella, simplemente, decide ignorarte.
- “¿Y qué hago?, no puedo evitarlo… no me queda más que ponerme en manos de ‘dios’” - insiste la ‘elocuente’ e infiel APV con su perenne ‘cara de víctima’.
Su incesante “Sí… pero”. ¡No sé a quién quieren engañar con esa retórica! Cual si la infidelidad fuera una enfermedad de la que no pueden curarse. Sííí… seguramente se pega cogiendo!
Y se pone en manos de ‘dios’… ese ‘dios’ en el que sólo ellas creen, ese que no te dio libre albedrío y que te ata de manos… ese diferente al del resto de nosotros los mortales. Ese ‘dios’ que es el único que no les interrumpe cuando hablan y, por ende, le buscan tanto…
El caso es que un buen día esta infiel APV manda a su media naranja, a esa ‘víctima por adhesión’ que limpia la casa, cuida a los niños, hace comida, lava, plancha y sirve de ‘recipiente’ ocasional y que se da cuenta de todo lo que acontece a su alrededor, de vacaciones…
¡Cual receta pa’l desastre! Esta infiel APV no sólo trata mal a su media naranja, sino que le ignora, la relega, la desdibuja… pero le exhorta a que se vaya, solita y su alma, de vacaciones… por ende, pues a mí me queda clarísimo cual iba a ser el resultado, le ponen los cuernos a la infiel APV… o sea, le pagan con la misma moneda!
Duh! ¿Y cómo qué esperaba la estúpida con su habitual abandono? Pero recordemos que es APV, la tolerancia y la empatía no se le dan y su memoria es selectiva por lo que de momento decide ofenderse por la paja en el ojo ajeno.
(En este caso no estoy de acuerdo con ninguna de las partes pues uno es quien tiene el poder de decidir largarse y buscarse otro destino. Uno mismo, nadie más. Pero como aquí estamos hablando de esta infiel APV y de cómo las reglas se acomodan a su antojo pues… continuemos…)
Bueno, pues pa’ no hacerte el cuento largo, al regresar de vacaciones esta sufrida ‘víctima por adhesión’ no soportó vivir con el sentimiento de culpa y le confesó a su APV el arrumaco que tuvo con un complaciente, y ahora lejano, mortal. Optó por recetarse de la misma medicina y la dosis le resulta mortal… de risa!
¡Honestidad estúpida de su parte!, si me lo preguntas. ¿Querría acaso lograr otro tipo de atención a la que obtuvo? ¿Habrá querido demostrar… que?.... qué?! Nunca entendí. Calladita se hubiera visto más bonita. ¿No te gusta?, ay… párate y vete! Ay no, de verdad que me cansan este tipo de ‘martirios’!
El caso es que como sufrida y abnegada ‘víctima por adhesión’ lo confiesa todo y el obvio resultado por parte de su semiconsagrada e infiel APV es el desprecio y la condena.
Con esa santificada y beata actitud que determina a las APVs cuando se trata de apuntar su acusador dedito hacia alguien más sin tomar en cuenta sus propias faltas y pecados.
Insisto, sus reglas se ‘acomodan’… sus reglas conmutan, se suplen por nuevas porque todo va de acuerdo a como le convenga ese día en particular.
El caso es que esta infiel APV decide desechar a su pareja… por infidelidad! Sííí, por calcar comportamiento! Y encima decide mostrarse cual dolorida ‘víctima’ ante todos los que le conocemos a fondo y que sólo podemos decir para nuestros adentros que ya lo veíamos venir.
Pero en la complicadísima mente de una APV las consecuencias a sus acciones y decisiones no existen. El culpable siempre es alguien más. Su eterno: “Sí, pero…”.
- “Sí, lo hice… pero me orilló a hacerlo” - se excusa la APV cuando le recuerdas que ella fue quien inició el jueguito!
- “Sí, soy infiel… pero no puedo evitarlo” - se obstina la maldita APV.
Su persistente: “Sí… pero”. ¿Nos extraña?... a mí no! porque si una APV pone los cuernos es porque le obligan, le orillan, le invitan pero si su pareja lo hace es miserablemente censurada, enjuiciada, sentenciada y condenada al escarnio público por la igualmente infiel APV! Bueno… al escarnio del público de esa infame APV, a ese ‘rebaño’ de idiotas que se bebe cada palabra que sale de su adúltera boca cual ‘poción de olvido’.
Mi pensamiento al respecto:
Te puedo decir que debido a su manipulación y egoísmo, las APVs al final quedan solas… sin ‘audiencia cautiva’… desiertas… por lo que puedo advertirte que sí, efectivamente, todos queremos beneficiarnos y vivir la vida como si no hubiesen consecuencias… yo estoy de acuerdo en vivir el ‘hoy’… pero, ¿y mañana?… ¿qué quieres pa’ tu mañana? Ve y haz aquello que te provoque placer y bienestar… pero sin afectar psiques negativamente… renuncia a los desenlaces negativos pa’ tus ‘mañanas’… piénsalo! |